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El truco del “turco” que destruyó la reputación de expertos jugadores de ajedrez en la Europa del siglo XVIII

December 17th, 2018 | by Redacción
El truco del “turco” que destruyó la reputación de expertos jugadores de ajedrez en la Europa del siglo XVIII
Cultura
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El hombre mecánico era serio, estaba vestido como si viniera del Medio Oriente, su mirada fija en el tablero de ajedrez y sus brazos listos para mover las piezas.

A principios de la década de 1770, un inventor llamado Wolfgang von Kempelen presentó su más reciente creación en la corte de María Teresa I de Austria, la única mujer que gobernó sobre los dominios de los Habsburgo.

Se trataba de un hombre mecánico vestido con una túnica y un turbante que estaba sentado en un gabinete de madera sobre el que había un tablero de ajedrez.

Von Kempelen comenzó su demostración abriendo las puertas y los cajones del gabinete e iluminando con una vela el interior de cada sección, en los que se veían engranajes y otros mecanismos.

A pesar de las apariencias, había espacio más que suficiente dentro del gabinete para que un ser humano adulto se sentara cómodamente.

Desde el interior, el operador podía guiar el brazo del turco, levantando y moviendo las piezas a voluntad. Y podía seguir el curso del juego mirando hacia arriba al tablero de ajedrez que estaba en la parte superior del gabinete.

Así que el turco fue un experimento de confianza.

En lugar de ser una máquina magnífica, era un dispositivo magníficamente dispuesto en el que un humano fingía ser una máquina que pretendía ser un humano.

Una visión de la fluidez, la ambigüedad que caracteriza la frontera entre la humanidad y la tecnología, entre las personas y las máquinas.

*Parte de este artículo está basado en el documental de la BBC “Mechanical Marvels: Clockwork Dreams”

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